domingo, 1 de septiembre de 2019

El campo de la nueva era

Las zonas marginales reciben el residuo de todo lo céntrico. Las zonas  marginales no solamente se hallan en el borde de la ciudad. Esta posee recovecos marginales dentro de ella también: deslindes que adoptan otras categorías de percepción  y otros seres que circulan y rondan en torno a ellos. 

En la nueva era trazamos recorridos tanto virtuales como físicos por los que realizamos una secuencia de movimientos corporales (estructuras que forjamos para realizarnos a través de nuestros gestos): la danza de las gaviotas en torno al cúmulo abismal de basura del relleno sanitario; la danza de los habitantes por la Ciudad, a partir de eventos de redes sociales; la danza de los marginales en torno a parajes desconocidos de la ciudad y sus aledañas, dígase Puente Canessa, dígase el parque de aviones de Espora, dígase los bosques citadinos, etcétera. 

La irradiación nerviosa del ser humano crea sus propios artificios. Estos artificios comparten territorio con otro tipo de tensiones. Dichas tensiones más sutiles suelen quedar al resguardo, reducidas, dentro de la percepción del humano.